Que estamos haciendo con lo que hemos aprendido
El trabajo en Kiej de los Bosques y sus logros nos enseñó:
- Que el desarrollo sostenible es posible si se vincula permanentemente
la oferta de las comunidades rurales con los mercados. El mercado es
el camino correcto que permite que los consumidores compren productos
que desean usar, pero además, representa ingresos recurrentes para
los productores.
- Lo que mueve a los seres humanos es un sueño… La visión de prosperidad
futura - materializada en una familia, una vivienda, una escuela, un
camino- es la fuerza más poderosa que hace que productores y clientes
se conozcan, negocien y hagan posible el desarrollo sostenible. La dimensión
del sueño es lo que impregna de velocidad, sentido de urgencia
y motivación a las acciones que emprendemos.
- El desarrollo sostenible es armónico e integral… No excluye nada
ni a nadie. Siendo las mujeres el eje de muchas familias en los países de
desarrollo, hemos comprobado que son las más entusiastas en iniciar el
proceso de cambio. Este proceso busca la armonía y la equidad entre
los sexos y el uso respetuoso de los recursos naturales.
- Los países en desarrollo, sin importar sus aspectos culturas o su ubicación,
tenemos muchas similitudes… por ello, es que es posible aplicar
un modelo que parta de los involucrados, de sus deseos e intereses, y
provea herramientas sencillas y útiles en el momento oportuno.
- Que el enfoque y la especialización hacen que cada involucrado sea
más efectivo y convierta su sueño en realidad. La creación de Comunidades
de la Tierra, enfocada y concentrada en el fortalecimiento de
grupos de base rural, permitiría que Kiej de los Bosques se enfocara en
buscar los mercados para facilitar su misión de “Unir mundos”.